ONU: Una institución en papel
- Daniela Cayama
- 18 dic 2023
- 2 min de lectura

Frente a las constantes amenazas mundiales como el cambio climático, las guerras que están ocurriendo entre Gaza e Israel, Ucrania y Rusia; las tensiones entre distintas potencias, el armamento militar, las vulneraciones de derechos humanos, entre otras circunstancias, la Organización de las Naciones Unidas, instaurada luego de la Segunda Guerra Mundial, es más un comentarista que un activo.
La Organización de las Naciones Unidas fue creada con la misión de promover la paz mundial, los derechos humanos y la unidad hacia el progreso. Sin embargo, sus principales dirigentes son potencias mundiales que salieron vencedoras del conflicto armado que mayor cantidad de víctimas ha cobrado hasta la fecha. No representa genuinamente al resto de países más pequeños ni les protege.
Por otra parte, es innegable el apoyo importante en múltiples ayudas humanitarias que han realizado a millones de personas. El tratado de Ginebra y los distintos acuerdos de derechos humanos que se han establecido desde entonces son algunos ejemplos que permiten un mínimo de unidad ética a nivel internacional. Pero precisamente por falta de un poder político contundente, es incapaz de evitar que existan víctimas a las que brindar apoyo en una primera instancia.
Esta ausencia de poder político, sin embargo, puede ser vista como algo positivo hasta cierto punto, por ser incapaces de menguar la identidad y autonomía de las naciones frente a circunstancias particulares que afectan de forma exclusiva a la población local. Pero la línea se marca por completo cuando las fronteras se cruzan.
La institución representa un acuerdo de colaboración internacional y mutuo reconocimiento entre los países que conforman el globo, sin embargo, esto no impide que las naciones lleven a cabo acciones para su propio beneficio, ya sea por necesidad o por ambición, que generan un impacto negativo para el resto de los habitantes del mundo.
Es así como ante los inminentes altercados que el planeta se enfrenta, se requiere una institución que establezca con más severidad las limitantes entre los distintos países para una protección real y recíproca. La Organización de las Naciones Unidas no cumple con esta necesidad, en consecuencia existe la pregunta ¿Es necesario instaurar una nueva institución o tomar acciones para transformar la actual? En mi parecer, la segunda opción es más factible, tanto para ahorrar recursos y tiempo, como para hacer honor a la misión oficial por la que fue creada la ONU.




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