Viviendas informales: Un riesgo para sus habitantes
- José Roncal

- 4 dic 2023
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De acuerdo con la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco) el 80% incumplen el reglamento de edificaciones.
Fuente: José Roncal
En Perú, el Reglamento Nacional de Edificaciones (RNE) es el conjunto de normas y directrices que regulan la construcción de edificios y estructuras en el país. El RNE establece los requisitos mínimos para la construcción de viviendas y otros tipos de edificios, incluyendo los requisitos de seguridad y habitabilidad.
Sin embargo, a nivel nacional existen diversas regiones donde se evidencia un alto riesgo ante la aparición de eventuales fenómenos naturales debido a construcciones sin ningún control municipal, es decir, sin los cumplimientos del reglamento nacional de edificaciones y construcciones.
Fuente: La Asociación de Empresas Inmobiliarias del Perú
Pero en el proceso de formalización de las viviendas, a nivel organizacional, existe una falencia predominante del Estado.
Los huaicos y derrumbes constantes de los pasados meses dejaron en evidencia la inestabilidad de las casas peruanas frente a las fuerzas de la naturaleza, lo que expone con cifras alarmantes la gran vulnerabilidad del país causada por la autoconstrucción y las infraestructuras informales.
El arquitecto José Montoya explica que una vivienda informal es aquella obra que “no tiene permisos del Estado”. Según la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios del Perú (ADI) se estima que al año 50 mil viviendas informales son construidas, que con el tiempo sufren deterioro y desestabilización, lo cual las convierte en un peligro para sus habitantes.
La problemática persiste desde antes de los últimos acontecimientos, prueba de ello es que a finales del 2022 se contaba con más de 10 millones de hogares, de los cuales el 70% de ellas no contaban con las condiciones básicas de construcción según el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS).
Los trámites son confusos y complicados, son muchas las instituciones las encargadas de brindar las titulaciones según los tipos de propiedad y por su parte, la población no cuenta con el conocimiento de estas opciones, ni mucho menos de los beneficios que traería el poseer una casa con sus papeles reconocidos por el Estado. Por ello, a pesar de los beneficios de adquirir una casa formal, reina la informalidad.
Para enfrentar esta situación, se llevó a cabo el decreto de Ley N° 1333 para simplificar los procesos y facilitar el crecimiento de un sistema nacional de Catastro, es decir, registros exactos de las viviendas y construcciones del país.
Pese a esto, la desinformación continúa también a nivel económico. Muchas de estas familias no cuentan con recursos para comprar viviendas que se encuentren avaladas por el gobierno debido a la diferencia considerable de precios frente a aquellas que se consideran informales y poseen las mismas características.
Fuente: Infocasas.com.pe (2023)
La insuficiencia de viviendas adecuadas y la vulnerabilidad del hábitat, son aquel reflejo de la difícil situación económica y social de las poblaciones vulnerables, las cuales en su búsqueda de conseguir una vivienda digna optan por reducir gastos en dichas construcciones. En el caso de una familia donde los ingresos no abundan, incluso si se solicita un crédito hipotecario tienen altas probabilidades de no optar por el asesoramiento de un profesional a causa de la creencia de que resultará excesivamente costoso.
En consecuencia, los habitantes suelen optar en construir por su cuenta las viviendas mientras abaratan costos tanto en la supervisión de la edificación por un profesional, como con los materiales.
Los materiales utilizados en sí durante la construcción no suponen un problema sino la técnica empleada para aplicarlos.
“Necesitan cumplir con una norma técnica mínima por el estado. Cumplir con ciertas características … hace que justamente estos materiales sean los adecuados”, explicó el arquitecto. Además mencionó que el acero y el hierro son los más utilizados por su resistencia.
Fuente: José Roncal
Pero a falta de la supervisión de un experto que valide el terreno, el diseño, los instrumentos y otros factores utilizados en la edificación, las viviendas resultan inestables y vulnerables. Se ha evaluado la posibilidad de reubicar a las familias para su seguridad, sin embargo existen muchos contratiempos que evitan la implementación de esta medida.
“Yo he trabajado mucho tiempo con proyectos públicos. Es justamente reubicar a las personas una de las cosas más difíciles porque normalmente no se quieren mover del lugar donde están” Mencionó Montoya.
Por su parte, la gran mayoría de las construcciones a nivel nacional son de categoría informal y el Estado no ha demostrado la capacidad económica de cubrir un proyecto de esta escala. Pese a esto, existen alternativas para mejorar la seguridad de las edificaciones ya creadas.
Existe una amplia cantidad de alternativas para mejorar la infraestructura de casas ya construidas, puesto que en el mercado hay productos opcionales que permiten reducir posibles riesgos, como las barras diagonales para reforzar la resistencia de los muros, bombas que proporcionen que el agua llegue a las viviendas, y fibras de carbono que al colocarse alrededor de las columnas aumentan su resistencia y aminoran su deterioro.
Fuente: Proyecto Tectónica
Si bien las viviendas informales dan techo a una gran cantidad de familias peruanas, es necesario tomar conciencia para prevenir desastres a futuro, ya sean causados por la naturaleza o la débil infraestructura de estas casas. Muchos ciudadanos buscan reducir los gastos para su vivienda, pero lo que una casa avalada por un profesional puede prometer, a largo plazo, es seguridad y el cuidado de su familia; lo cual no tiene precio.






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